En intervención de Audición y Lenguaje, las actividades son importantes, pero no son el punto de partida. Empezar por objetivos definidos permite diseñar intervenciones coherentes, evaluables y pedagógicamente sólidas. El orden correcto —objetivos, evaluación, intervención y tareas— no es un formalismo, sino la base de una práctica profesional de calidad.
Corregir este error mejora tanto la intervención diaria como la preparación de oposiciones y la elaboración de programaciones. Es un ajuste simple con un impacto técnico muy alto.






