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¿Qué hace un maestro de audición y lenguaje? Es la pregunta mas común que me han hecho desde que trabajo en un colegio.
En este post te voy a contar algunas consideraciones sobre el trabajo de un maestro de audición y lenguaje ya que, aunque parece fácil, es un trabajo que funciona por goteo y nunca se acaba y que en muchas ocasiones está bastante infravalorado.
Además tenemos una problemática que, al menos por lo que he visto, está presente en muchos colegios.
Imagino que en cada comunidad autónoma las competencias y los protocolos o procedimientos de trabajo serán diferentes. Al tener competencias autonómicas en materia de educación, es cada comunidad la que establece esos procedimientos.
En el caso de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el maestro de Audición y Lenguaje de cada centro debe tener un listado con los alumnos a tratar que se consensúa con el orientador del equipo de orientación educativa y psicopedagógica y el jefe de estudios.
Pero en la mayoría de los casos, nos encontramos con centros donde nuestro listado tiene 40 o 50 niños. Pero no, en ningún caso tenemos que tener esos 40 o 50 alumnos. Y no, de ninguna manera nos pueden obligar a ello. Una cosa es tener 2 o 3 más porque siempre se puede hacer un apaño con el horario (hay que ser flexibles), pero de ninguna forma podemos atender a 40 niños porque sería una locura. Al final eso es «mal atender« al alumnado y bajar la calidad de un tratamiento que cuesta mucho dinero.
La Orden de 21 de junio de 2012, de la Consejería de Educación, Formación y Empleo, por la que se establecen criterios generales para la determinación de necesidades reales de profesorado en Escuelas de Educación Infantil, Colegios de Educación Infantil y Primaria, Centros de Educación Especial y Colegios Rurales Agrupados establece en su artículo 15 que un maestro de audición y lenguaje tiene una ratio de como máximo 27 ACNEAE asociadas a NEE. Si bien es cierto que sería una locura tener 27 ACNEE en un centro ordinario, también lo es tener una ratio de 50 o 60 ACNEAE como ya me he encontrado en algún colegio porque no podría tener más de una sesión a la semana con ese niño, y si encima son de 30 minutos, es totalmente imposible conseguir avances con un niño al que ves 30 minutos a la semana.
La ratio es la ratio
Además, y esta es la primera idea que quiero transmitirte en este post. Cada vez que un maestro de audición y lenguaje coge más alumnos de los que debe, esta infravalorando su trabajo y le está quitando una plaza a las oposiciones.
Seamos realistas, si coges a todos los alumnos es porque puedes, así que ¿para qué vamos a poner más maestros de audición y lenguaje? No hace falta, porque uno solo hace todo el trabajo.
Además está dándole la razón a aquellas personas que piensan que tu puesto no sirve para nada porque no estás al frente de una clase llena de alumnos. A mi me gusta compararlo con el trabajo de un fisioterapeuta, ya que cuando vas a una sesión de fisioterapia, el fisioterapeuta no saca tres camillas y atiende a tres pacientes, atiende solo a uno y es algo individualizado. Y no se hace así para mayor comodidad, sino para mayor eficacia, cada alumno es un mundo, tiene unas características y funciona de una forma diferente.
¿Agrupamientos? Sí, siempre que sea posible
Se pueden hacer en determinadas ocasiones agrupamientos de dos o tres, pero en contadas ocasiones y siempre para favorecer la socialización o la integración de algún alumnos o para trabajar alguna dificultad de forma lúdica y divertida.
Pero todos aquellos aspectos que tengan relación con la comunicación y el lenguaje se deben trabajar de forma individualizada la mayor parte de las veces.
Una vez completada la ratio y si no caben más alumnos no se mete a nadie más. Y no pasa nada. No le estás negando el derecho a la educación a nadie. Y absolutamente nadie puede obligarnos a ello. Si metemos algún alumno más es porque no sabemos decir que no. En cualquier caso, lo mejor que puedes hacer si se detectan necesidades que no puedes atender en tu centro es pedirle al equipo directivo que haga una demanda a la Consejería de Educación para que mande otro perfil de audición y lenguaje.
Igual, si muchos centros se vieran en la necesidad, la Consejería vería dicha necesidad y acabaría poniendo más perfiles de AL, pero si no decimos nada la demanda nunca llega a donde tiene que llegar, y al final somos nosotros los que vemos infravalorada y mermada nuestra labor.
El número de sesiones que tiene que cada alumno varía en función de su discapacidad o sus dificultades pero por norma general los orientadores tienen un documento orientativo siempre donde vienen establecidas las sesiones recomendadas según la discapacidad trastorno que tenga.
Una vez realizada la evaluación inicial y con el número de sesiones que has consensuado con el orientador puedes empezar a trabajar las habilidades específicas que has propuesto para su Plan de Trabajo Individualizado o su Plan de Actuación Personalizado.
Nuestro horario está vivo
Tienes que tener muy en cuenta, y esta es la segunda idea que quiero que cojas, que tu horario es un horario vivo y flexible que nunca es fijo y siempre puede cambiar. En función de las necesidades de cada alumno, durante el curso será necesario añadir y quitar sesiones o simplemente cambiar el horario para que todos estén atendidos de forma óptima.
¿Cuáles son nuestras funciones?
Las tienes en la Guía de audición y lenguaje, de José Manuel Serrano y Rosa María Pons, editada por DM y la Universidad de Murcia. Es un libro que consulto con bastante frecuencia y lo tengo un poco de cabecera ya que, no solo vas a encontrar nuestras funciones sino que también vas a ver nuestros protocolos de actuación de una forma sencilla (que vienen muy bien cuando estas opositando y lo ultimo que necesitas es que te lo compliquen aun más).

Me voy a preparar oposiciones de Audición y Lenguaje, ¿ahora qué hago?