Dentro de las cuatro dimensiones del lenguaje que podemos trabajar, la pragmática es la que más cuesta coger. O al menos eso estoy viendo yo desde hace unos años.
Cada año veo más dificultades de este tipo y cada año veo que se exige menos que los niños sean capaces de narrar, describir o enumerar aspectos. El año pasado hice un curso sobre literatura creativa y me sorprendió saber que las editoriales habían quitado el 40 % de las descripciones en sus libros de literatura juvenil, porque los niños de hoy no las entienden. ¡Libros que mi generación se leía de razón de uno por semana, hoy han tenido que reducirlos para que los niños los entiendan! No me imagino reducir los libros de Los Cinco, Las gemelas de Sweet Valley o Torres de Malory (por nombrarte los que yo leía).
Imagino que el problema es tan simple como parece: que los niños de hoy no leen. Y al preguntar a muchos padres, casi todos me han dicho lo mismo. «Es que si no le gusta, qué le voy a hacer», «prefiere la tele», «es que llego tarde a casa y para un rato que estoy con él…»
Esas son las tres razones que más he podido escuchar pero solo hay una consecuencia común a todas ellas, y es que los niños que no leen, luego no entienden lo que leen.
Y puedo plantearlo de mil razones diferentes pero al final lo que muchos no entienden es que obligar a un niño a acostarse un poco antes a leer, o sentarte con ellos a escuchar lo que leen o sentarte tú a dar ejemplo con el libro, es una de las mejores inversiones que puedes hacer, y aunque no quieran, no pasa nada si les dices que tienen que leer, que no es una opción y que la tele se apaga un rato y se dedica el tiempo a leer.
Me he dado cuenta de que en el siglo XXI obligar a algo o imponer en tu propia casa algo, parece que te convierte en algo parecido a un nazi. Yo creo que marcar límites y ser un dictador son dos cosas separadas y bien diferentes y no creo que poner esa norma en casa sea un drama ni algo malo.
Ahora bien, tú tienes que sentarte a leer, porque si haces esa pregunta, la mayoría te dicen que están muy liados con el trabajo, las tareas de la casa, las actividades de los niños, la compra, la colada… y más aún si por cuestiones de trabajo tienes que trabajar en turno de noche. Imagino que llegar al día siguiente a casa y afrontar todo el día a día sin dormir tiene que ser agotador. Pues aquí va la segunda idea que quiero que entiendas: Tu hijo tiene el mismo problema que tú.
Si tú no tienes tiempo para leer por todas esas cosas, tu hijo está pensando exactamente lo mismo. Tampoco tiene tiempo porque lleva los deberes, madrugar para ir al colegio, jugar por la tarde, alguna actividad que tenga que hacer (música, natación, karate o patinaje…) y cuando llega a casa no tiene ganas de leer. Prefiere ver la tele, que implica pensar menos.
Y sí, llevas razón, tú eres un adulto y ya te has sacado tus estudios, pero piensa que cuando eras pequeño probablemente también te obligaron a hacer muchas cosas y aun así tenías tiempo para leer; y piensa también en la única cosa que no teníamos antes y que ahora sí tienen ellos: videojuegos e internet.
Mientras vivamos en una sociedad que considera ser influencer o tiktoker como una profesión y haya padres que piensen que si no le compran a su hijo videojuegos, móvil… sus amigos los van a dejar de lado, seguiremos teniendo el mismo problema. Que las prioridades no están bien definidas. Y como parece que no se puede decir que no, al final llegamos a tercero de primaria sin comprensión lectora y hay que dedicar tiempo lectivo a fomentar eso.
Las habilidades pragmáticas, sobre todo la narración y la descripción, nos ayudan a entender el mundo que nos rodea y a responder en consecuencia interpretando diferentes tipos de ambientes y situaciones. Nos ayuda con aquello que es concreto y abstracto y adquirimos habilidades para ampliar nuestra perspectiva y entender y valorar, no solo nuestra sociedad y nuestra cultura, sino otras que no podemos ver porque no vivimos en ellas. En definitiva, nos da una visión más amplia del mundo que nos ayudará a ser más tolerantes con el prójimo, su cultura y sus costumbres.
Si tienes niños pequeños, es absolutamente necesario tratar el tema de la inteligencia emocional. En otro post te menciono algunos cuentos que puedes utilizar para ello.
¿No decía algo de eso la LOMLOE? ¿Algo sobre la necesidad de educar en la igualdad, la tolerancia y el respeto de una forma no sexista? Está a lo largo y ancho de toda la ley, pero ya en el preámbulo te lo anticipa, por lo que intuyo que debe ser una máxima dentro de esta ley que rige todo nuestro sistema educativo.

¡Semana Santa!