Llega el verano y se multiplican las horas de ocio y tiempo libre que tienen nuestros niños. Y es cierto, estamos en verano y son vacaciones pero ya lo hemos dicho en otro artículo: nos los han explicado mal. Trabajar un poquito cada día o de forma regular en verano no es malo, no es una dictadura y no pasa nada si se sientan media hora o una hora a hacer una hoja de actividades que les va a ayudar a refrescar conceptos básicos o a mantener una actividad cognitiva.
Yo no he parado nunca de estudiar y no lo veo como algo que me haya hecho esclava, lo veo como algo que me ha convertido en alguien constante y capaz. Y es algo que puede hacer todo el mundo. Y también tengo mis días de no tener ganas de hacer nada, pero nunca he dejado de dedicar un rato al trabajo más de una semana.
Lo que pasa es que es cierto que a veces necesitamos desconectar de las típicas actividades de los cuadernillos porque hoy en día nos comparten mil dosieres en Instagram que consigues siguiendo cuentas que luego ni fu, ni fa.
Hoy te presento algunas actividades sencillas que te ayudarán a trabajar el lenguaje en verano con tus niños o que podrán hacer ellos mismos con sus amigos o hermanos y no necesitas imprimir tanto dosier para hacerles trabajar.
Actividades para trabajar el lenguaje en verano
- Los cuentos son una fuente de conocimiento increíble para los más pequeños y hoy en día podemos encontrar algunos muy interesantes que tratan temas que no solemos abordar. Con su lectura aprenden vocabulario, discriminan auditivamente fonemas y los asocian a sus grafemas, los tocan y manipulan y los releen mil veces para asimilar vocabulario nuevo que no habían visto en una lectura anterior. Para los más pequeños hay cuentos que considero indispensables como «El hilo invisible», «Lágrimas bajo la cama», «Pequeño azul, pequeño amarillo», «La increíble historia del puntito chin pum» e «Invisible» de Eloy Moreno; pero si tienes niños más mayores no podré recomendarte otra cosa que la colección de «Los cinco» de Enid Blyton. Si los tienes de cuando eras pequeño te recomiendo que se los des, sé que las nuevas versiones que han salido tienen un 40% menos de vocabulario y yo preferiría que tuvieran más, pero si no los tienes, es una colección preciosa.Estarás pensando que a tu hijo no le gusta leer porque prefiere ver la tele y jugar, pero piensa que es necesario y probablemente no lea porque tampoco te ve leer a ti. Pregúntate que lees tú antes de preguntarle a él qué quiere leer. Si no quiere leer propón un concurso de lectura o ponle un sistema de premios cada vez que lea un capítulo o un libro.
- Escribir un «diario de a bordo» con las cosas que van pasando en el día a día les puede parecer más divertido si tiene un fin concreto, como por ejemplo establecer un premio al final de verano si se han escrito un numero determinado de páginas, o editarlo después y hacer un libro de verdad. También le puedes incluir dibujos si en casa hay algún «dibujante bueno» y luego se pueden colorear. Esta actividad yo la he hecho como un «diario de un náufrago» dedicando tiempo a dar consejos de supervivencia si me quedo en una isla desierta que había que buscar en internet o en los libros de lectura, buscando formas de salir de la isla, dibujando mapas de navegación copiados de algún cuento… pero se puede hacer de mil formas, «la isla del tesoro», «diario de un niño en la playa o en el campo»… A cada niño le gusta le gusta una cosa diferente.
- Creación de cuentos: deja volar la imaginación de los niños al involucrarlos en la creación de cuentos. Pídeles que inventen historias emocionantes y divertidas utilizando su creatividad. Pueden escribir o dibujar sus cuentos, y luego compartirlos con la familia y amigos. También puedes organizar una pequeña representación teatral en la que los niños actúen las historias que han creado. Esta actividad estimulará su pensamiento narrativo, su habilidad para estructurar una historia y su expresión oral y escrita.
- Juegos de palabras y adivinanzas: los juegos de palabras y las adivinanzas son actividades lúdicas que desafían el pensamiento y aumentan el vocabulario de los niños. Puedes organizar una sesión de «Sopa de letras» o «Crucigramas» adaptados a la edad de los niños. También puedes jugar al «Teléfono roto», donde un niño susurra una palabra o frase a otro, y así sucesivamente, hasta que el último niño diga en voz alta lo que escuchó, a menudo con resultados cómicos. Las adivinanzas también son una excelente manera de estimular el pensamiento crítico y el vocabulario. Proporciona a los niños una lista de adivinanzas para resolver, o bien anímales a crear sus propias adivinanzas para desafiar a los demás.
- Podemos jugar a ser críticos de cine, que básicamente se trata de ver una película y hacer una crítica donde se escribe lo mejor y lo peor de ella, cómo son los personajes y cómo se pueden estar sintiendo, cómo son los paisajes, qué cambiarían y cómo lo cambiarían.
- También podemos hacer un recetario de cocina: escribimos en una libreta las recetas que vamos haciendo en casa, clasificándolas siguiendo algún criterio. Por ejemplo, podemos clasificarlas en función de si son dulces o saladas, saludables o son comida rápida poco sana.
Hay mil actividades que podemos en casa a parte de los típicos dosieres y cuadernillos que nos inundan en las redes sociales, que están muy bien pero reducen mucho las actividades que podemos con los niños a un simple «siéntate y trabaja». La mente se estimula de muchas formas.
¿Se te ocurre alguno más?

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